|
NOVEDAD El sun Odyssey 30I Se presenta como un espacioso crucero de 9m de eslora con dos cabinas independientes , baño completo, gran salon y cocina para un barco de esta eslora, ademas de un precio que lo colocan en el puesto mas alto de su categoria, equipado con un motor Yanmar de 21 hp, es el complento ideal para pasar el fin de semana navegando en familia. (Excelentes ofertas de promocion) (Fuente revista yate)
El espacio habitable descubierto en los menos de nueve metros del último Sun Odyssey invita a hablar de milagros, proezas o fantasías. Es sin embargo auténtico, como enseñamos aquí, y lo ha logrado Jeanneau sin comprometer la habilidad del velero. No está uno muy acostumbrado a gobernar con rueda a bordo de un 30 pies, pero resulta fácil acostumbrarse a ello en el nuevo Sun Odyssey 30i. El lugar disponible es perfecto para empuñar el círculo forrado de cuero, la caseta elevada y voluminosa exige estar de pie si se quiere ver avante al maniobrar en puerto, y los bancos laterales permiten afinar con dos dedos cuando, ya las velas regladas, el dinámico casco firmado por Marc Lombard se abre camino entre las olas. Para no tener que volver sobre ello, aclaremos que la rueda es opcional pero toda la bañera fue diseñada con ella en mente: si se usa caña, que es lo estándar, no hay sitio para mucho, pues en este Sun Odyssey se ha preferido aumentar la caseta y disminuir la bañera. El Sun Odyssey 30i es pues un barco de rueda y no se hable más. Navegábamos tres personas y había todavía lugar para una cuarta. Más, hubiese sido multitud. Si el puesto de timonel era satisfactorio como hemos dicho, más lo era la respuesta que uno recibía al embestir las crestas voluminosas que el viento noroeste había dejado ante el puerto de Ijmeuden. El Sun Odyssey 30i se notaba cómodo con un rizo en la mayor y dos porciones de génova enrollado. Subía y bajaba aquellas olas, escoraba sin derrapar, mantenía velocidad y punteaba bien dando total sensación de seguridad. Nos hubiese gustado verle aguantar más trapo con los 17 nudos reales que soplaban, pero había que reconocerle un mérito: con un tamaño más cercano a los pequeños veleros poco lastrados, nos ofrecía velocidad y aplomo de barco grande. Cuando por fin decidimos quitar un rizo a la mayor le vimos sobrepasado por su trapo, pero siempre pudimos mantener el control al timón. La forma de controlarlo era, evidentemente, abrir escotas. Lo hicimos y la panza potente del diseño de Lombard se animó a galopar como si de un velero de competición se tratase. Era divertido guiar, con la sensible rueda, el apoyo del casco a través de las olas que empujaban. Lo disfrutamos y, repetimos, nunca tuvimos la sensación de estar en un barco extremo o indomable, sino todo lo contrario. Anotemos que en la prueba de Ijmeuden tuvimos en nuestras manos la primera unidad de la serie, construida como es habitual en Jeanneau con mucha previsión y trabajo de diseño anticipado, y todo funcionaba a la perfección: desde el motor, que sin ser un prodigio de silencio cumplía en lo exigible para el tamaño en que estábamos, hasta la rigidez del casco hecho en laminado tradicional, el funcionamiento del timón y el ajuste de mástil y jarcia.
Maniobra fácil Uno podría haber navegado solo sin dificultad, pues los winches de génova se hallan justo al nivel de la bitácora y permiten regular las escotas sin moverse. Menos cómoda es la escota de mayor, anclada en un cáncamo del centro de la bañera, y donde se podría pensar en añadir un estrobo de cable para alzar la mordaza. La maniobra de drizas y rizos iba reenviada a una batería de mordazas y un winche situados a babor del tambucho, donde el apoyo también era suficiente para trabajar sin perder de vista la rueda. La gente de Jeanneau prometió incluir en las unidades de serie algunas cuñas de suelo para la bañera, un espacio insólitamente ancho vista su corta longitud, pensado para aprovechar al máximo el espacio disponible. Con dichas cuñas y el apoyo que da la bitácora, destinada a soportar una mesa, incluso los menos dotados de pie marino se sentirán cómodos en ese espacio, donde el tambucho y su mínimo entrepuente también aportan puntos de apoyo.
Toda la estiba se concentra en un cofre habilitado en la banda de babor y cuya capacidad es más que generosa. La popa acoge una balsa salvavidas combinada con el banco travesaño, escamoteable, y da paso a una plataforma de baño más que correcta. La caseta muy elevada, necesaria para dar el volumen interior del que disfruta el modelo y que describiremos, tiene sus ventajas: protege la bañera de los rociones que puedan venir, y alza el pasamanos al que uno se agarra al salir al corredor. De hecho, llega casi a la misma altura que los propios candeleros, lo que ayuda a moverse en esos pasillos forzosamente estrechos pero muy bien pensados en inclinación, limpieza y ergonomía. Sólo el paso por los obenques, donde el diagonal cruza hacia su anclaje en el mástil, presenta engorro. A proa del mástil ya no hay pasamanos pero tampoco son necesarios. La regala es de madera. La escotilla que da al camarote de proa podría ganar tamaño para convertirse en un auténtico paso de hombre. Los candeleros y balcones, al igual que las bitas, son correctos. El pozo de fondeo es muy práctico como explicamos en la sección fotográfica.
Dos camarotes, salón y baño El habitáculo es, si recordamos la explicación del representante del astillero, la verdadera razón de ser de este interesante barquito. Se plantearon en la dirección de Les Herbiers sacar al mercado el velero más pequeño -y económico- donde cupiese sin ahogos un buen salón, una cocina correcta, un baño práctico y con altura de techo y dos camarotes verdaderos. Puestos esos elementos en orden, y envueltos en una carena que Marc Lombard aceptase, dieron los 8,79 metros que mide el casco, bastante menos que los proverbiales nueve metros típicos del crucero de iniciación. El trabajo hecho por Jeanneau para ligar el conjunto es realmente impresionante. No se ha escatimado técnica ni trabajo en dar solidez al mobiliario. Hay mucha luz natural. El juego entre la madera y el blanco es agradable. Los cojines y respaldos están a la altura. Hay numerosas taquillas, todas ellas accesibles y de buenos cierres. Los pozos bajo los bancos, cuando no están ocupados por elementos técnicos, son accesibles y secos. Se ha incluso jugado con los suelos -eliminando éstos en el camarote de proa, por ejemplo- para aumentar la altura de techo donde ésta peligraba. El uso de una cubierta de inyección, que ahorra varios centímetros al eliminar el contramolde, ha ayudado a aumentar ese espacio tan preciado y difícil en un barco de tamaño reducido. La entrada por la escala es fácil y bien protegida, y conduce a un vestíbulo donde la cocina domina pero también hay las puertas dedicadas al baño y el camarote de popa. La zona de aseo es tan amplia y práctica como el astillero deseaba, un portento para un barco tan pequeño. El camarote de popa usa como truco una litera atravesada, bajo la que circula la transmisión del motor, para producir una cama auténticamente matrimonial. No le faltan armarios ni cabezal. Acaso podría haber algún punto de luz extra. La cocina es justa, pero ofrece espacio suficiente y cuenta con lo que más agradecen los navegantes veraniegos: una gran y bien distribuida nevera. El salón con bancos paralelos ofrece respaldos cómodos, estantes suplementarios y buena extensión para las piernas. La mesa cuenta incluso con botellero. A babor hay un rincón de navegación que, sin permitir trazar ortodrómicas, resultará útil tanto para mirar una carta como para desembarazar el salón y ayudar a la cocina. En proa se consigue un camarote con litera más que amplia, donde ni siquiera a los pies se nota estrechez. Vean en las fotos la inteligente puerta con que han obsequiado a sus usuarios. Sólo la presencia del pozo de fondeo quita en aquella parte frontal una altura que no es imprescindible.
Construcción y conclusiones Jeanneau sigue fiel a su construcción monolítica, que en este tamaño no presenta problema alguno de rigidez y simplifica la cadena productiva. Los refuerzos usados son suficientes. La cubierta, hecha en una única pieza de infusión es, por contra, un alarde de técnica avanzada y tiene sus frutos en espacio añadido, ligereza y facilidad de mantenimiento. Otra tradición respetada, la del motor con transmisión por eje y arbotante integrado, se suma a la afición del astillero por la madera de teca en su decoración. Clásica e innovadora a la vez, la carpintería usa superficies planas y piezas macizas de radio grande como en los hermanos mayores de la gama. Es casi toda ella sólida y está bien acabada, sin que al levantar tapas ni examinar rincones uno encuentre dejadez o asperezas. El conjunto de electricidad y fontanería es muy correcto y, sin ofrecer un inventario excesivo, cumple con las necesidades de un crucero pequeño: tanques rotomoldeados, bomba de agua pensada para durar, tuberías de pvc rígido y buenos tendidos de cables eléctricos que darán longevidad a la instalación. Pero es, sobre todo, la ergonomía y el buen planteamiento de los espacios lo que da al Sun Odyssey 30i ese añadido: en un barco pequeño, conseguir moverse sin tropezar y aprovechar hasta el final los espacios de estiba hace la diferencia. Hasta la bañera, a la que desgraciadamente faltan 30 centímetros de longitud, es mucho más cómoda de lo que podría esperarse. Puede pues hablarse de producto bien pensado y bien llevado a cabo, que cumple los objetivos y dará a sus usuarios el resultado que buscan. Como extras, una carena más divertida de navegar que sorprende por su viveza, una decoración elegante y, gracias a su eslora contenida y al esfuerzo de Jeanneau, un precio excepcional.
Frente a la competencia El tamaño real cuenta mucho en estas esloras, y acaso la mejor referencia sea el desplazamiento. Y nuestra experiencia con algunos de los modelos presentados corrobora esa teoría: el Sun Odyssey 30i es el velero más consistente de la lista después del Bavaria 31, que pesa casi 800 kilogramos más. Por consistente queremos decir bien asentado en el agua, capaz de progresar contra las olas y estable, todas ellas facultades que se ganan con el tamaño y que, repetimos, en estas esloras alcanzan dosis criticas. El Sun Odyssey nos sorprendió por cantidad de esas facultades que mostraba en el agua. La navegación se realizó en condiciones musculosas donde acaso había una mar más incómoda que el viento, lo peor que un barco pequeño puede temer. Otros veleros más "de día" optaban tras asomar la proa fuera de la bocana por regresar y navegar en aguas protegidas. En resumen: un sobresaliente en ese departamento para el Sun Odyssey. Anotemos como punto débil su reducido porcentaje de lastre, que nos hizo navegar con trapo más reducido del que hubiésemos deseado. Es algo obligado en casi todos los barcos de ese tamaño -vean que el Bavaria incluso usa menos proporción-, para conseguir una buena velocidad a vela con ventolinas sin multiplicar la superficie de trapo. Lo importante, sin embargo, es que una vez rizado el barco responda bien, y éste lo hace.
Navegación y maniobra: fácil maniobra En un nueve metros todo tiene que ser fácil, y Jeanneau lo ha conseguido. La mayor se iza en un suspiro, y su escota viene fácilmente a los pies del tripulante. Se cazan sin problemas las escotas de génova, tras desenrollar esa vela de superficie escasa. Tuvimos más quejas con la escota de mayor al quedar su mordaza muy baja. Nos encantó el fondeo, y sobre todo las soluciones para la balsa salvavidas y el paso hacia la plataforma de baño. Los diseñadores han sabido aprovechar al centímetro un volumen ancho pero no muy largo.
Un gran velero habitable Conseguir en nueve metros una acomodación que no recuerde una caravana o un velero camping tiene mérito, y hay que reconocérselo al astillero Jeanneau. Aunque el salón tenga justo 1,80 de largo, sus bancos son completos y se encaran a una mesa de verdad. Tiene además altura. El camarote de proa ha sido bien resuelto. La cocina tiene una gran nevera. El baño ofrece altura. El camarote de popa, es más cómodo que otros vistos en cascos un metro más largos. De ahí que hayamos decidido titular con el adjetivo grande, cuando en realidad es más pequeño que otros cruceros.
| Marca y modelo | |
|---|
| Marca | Jeanneau | | Modelo | Sun Odyssey 30i | | Características | |
|---|
| Eslora total | 8,99 m | | Eslora de casco | 8,79 m | | Eslora de flotación | 8,26 m | | Manga | 3,18 m | | Calado | 1,75 m | | Desplazamiento | 3,945 kg | | Lastre | 946 kg | | Superficie vélica en ceñida | 43 m2 | | Mayor | 22,20 m2 | | Génova | 20,80 m2 | | Espinaquer | 75 m2 | | Capacidad de agua | 160 l | | Capacidad de combustible | 50 l | | Capacidad de aguas negras | 85 l | | Categoria de diseño | B (en curso) | | Titulación mínima | PER | | Motores | |
|---|
| Marca y modelo | Yanmar 3YM20 de 21 hp | | Potencia | 21 Hp (15,3 kW)a 3,600 rpm | | Tipo | diésel | | Cilindros | 3 | | Cilindrada | 854 cc | | Transmision | eje directo | | Helice | tres palas fijas |
|